Plataforma por las Áreas Protegidas y Ecosistemas Estratégicos
Apoyo de :



Procesos de incidencia para el fortalecimiento de políticas ambientales y
de conservación en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos de
Bolivia
Esta iniciativa, impulsada por LIDEMA y apoyada por WWF, WCS y FUNDESNAP, promueve el cumplimento de la meta 30×30, del Marco Global de Diversidad Biológica (MGDB), que tiene el objetivo de lograr, para el año 2030, la conservación efectiva de, al menos, el 30% de los ecosistemas del planeta, incluidas las tierras y aguas continentales, así como los océanos.
En el ámbito nacional, se busca promover la implementación de la meta 30×30, poniendo en evidencia la necesidad de fortalecer la gestión de las áreas protegidas y ecosistemas estratégicos de Bolivia (sitios Ramsar, reservas forestales y territorios indígenas), con el objetivo de visibilizar y evidenciar la importancia fundamental de conservar el patrimonio natural y cultural del país, como condición indispensable para garantizar el derecho de las presentes y futuras generaciones, además de otros seres vivos, a un ambiente saludable, protegido y equilibrado.
El proceso en curso, está basado en la conformación de 9 plataformas, una en cada departamento del país, desde las que se desarrollan las actividades. Estas plataformas se articulan en una Coordinadora Nacional de la Plataforma por las Áreas Protegidas y Ecosistemas Estratégicos que permite sumar esfuerzos a favor de objetivos comunes.
A continuación, se presenta las acciones realizada y los productos logrados mediante la implementación de esta iniciativa, destinada al fortalecimiento de políticas ambientales y de conservación en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos de Bolivia, desde la sociedad civil.
ACTIVIDADES
Notas de prensa.
El principal objetivo de la Plataforma es promover el cumplimiento de la tercera Meta firmada en el Marco Global para la Diversidad Biológica, conocida como 30 x 30 cuya finalidad es conservar al menos el 30% de la tierra y el agua hasta el 2030
En Bolivia, los bosques tropicales son mucho más que solo paisajes: Brindan servicios ecosistémicos a todo el mundo y son la despensa y farmacia natural de los pueblos indígenas. De ellos provienen frutos silvestres, raíces, peces y animales de monte que garantizan una alimentación nutritiva y libre de contaminantes, además de plantas medicinales que curan y previenen enfermedades.
Las áreas protegidas (AP) de Bolivia a nivel nacional suman alrededor de 17 millones de hectáreas de superficie, lo que equivaldría a un 15,47% del territorio nacional.
Las amenazas están clasificadas 63 como críticamente amenazadas (CR), 145 como amenazadas (EN) y 270 como vulnerables (VU).
La comunidad Quituquiña le ganó terreno a la deforestación y al conflicto sociedad-Naturaleza: en el bosque josesano eclosiona una fuerza de conservación con visión de mujer chiquitana.
El biólogo Marco Octavio Ribera Arismendi advierte que la superficie efectivamente protegida solo abarca el 11.4% del total del territorio nacional y se requieren de manera estratégica y urgente, activar acciones que reviertan esta situación.
Aunque suele clasificarse de forma automática como región “árida”, esta zona conforma un mosaico ecológico dinámico donde se desarrollan procesos esenciales, entre ellos la acumulación y pérdida del Carbono Orgánico
Las redes, instituciones y organizaciones de la sociedad civil, de todos los departamentos del país suscribieron esta carta para defender los ríos, bosques y glaciares y el respeto al medio ambiente.
Las áreas protegidas subnacionales aseguran la conservación de la biodiversidad local, aportan en la educación ambiental, la ciencia y el ecoturismo. Hoy enfrentan múltiples amenazas.
Conocidos como humedales y bofedales, son vitales para la conservación de especies amenazadas y la regulación del clima. Bolivia tiene la mayor superficie de sitios Ramsar en el mundo, pero estos espacios de conservación están seriamente amenazados.
Analistas e investigadores advierten una fragmentación política ligada a la falta de experiencia de los legisladores, lo que representaría un riesgo para la aprobación de leyes para el país.
La Reserva de Sama, con sus bosques de altura y ríos caudalosos, abastece aproximadamente el 84% de agua al embalse de San Jacinto y mantiene la biodiversidad de zonas agrícolas y naturales.
>Desde una perspectiva ambiental, el análisis del COS resulta imprescindible, dado que es uno de los parámetros más sensibles a las perturbaciones climáticas y ambientales.
>En 2019, la Laguna Suárez sufrió un grave proceso de desecación que alarmó a la ciudadanía y dio origen al grupo ambiental “Los Hichis”, conformado por vecinos comprometidos con la defensa ambiental.
Expertos en temas ecológicos y ambientales, advierten el debilitamiento de la gestión ambiental, para dar paso a la prioridad del agronegocio y el extractivismo.
En el marco de las Plataformas por la Conservación de las Áreas Protegidas y los Ecosistemas Estratégicos, LIDEMA con el apoyo de WWF, WCS y FUNDESNAP realizó un Curso–taller para analizar la situación nacional, principales impactos, amenazas y oportunidades para la conservación.
Nueve conversatorios departamentales rechazaron al extractivismo y sus consecuencias destructivas y propusieron actividades que no dañen el ambiente y generen ingresos económicos o medios de vida sustentables.
Desde el ámbito nacional y subnacional, las Áreas Protegidas han aportado en la conservación del hábitat del oso jucumari (de anteojos), frente a las múltiples amenazas.
El cacao, el café, el banano, la palta, el jengibre, la cúrcuma, son cultivos que responden a los sistemas agroforestales y su demanda se incrementa en el mercado lo que aumenta su viabilidad, así como la yuca y el maíz.
El biólogo Marco Octavio Ribera Arismendi advierte que la superficie efectivamente protegida solo abarca el 11.4% del total del territorio nacional y se requieren de manera estratégica y urgente, activar acciones que reviertan esta situación.
